Costa Brava

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La proverbial y exagerada admiración española por todo lo extranjero, costumbre que ha arraigado en nuestro país desde hace al menos dos centurias, muchas veces no está apoyada sino en el hábito de no saber valorar lo propio. Así, soñamos fácilmente en pasar nuestras vacaciones en las playas o ciudades de lejanos países, dando por supuesto que el nuestro carece de una mejor oferta en el mismo ámbito.

No así lo consideran los turistas extranjeros, pues ellos, en cambio, han convertido a España en el segundo país más visitado del mundo, situándolo en el mismo puesto del ranking en cuanto a ingresos del sector.

España es, asimismo, el país con más ciudades y lugares galardonados como Patrimonio de la Humanidad, abarcando además unos contrastes geográficos y culturales muy marcados y para todos los gustos.

Dentro de nuestras fronteras, la Costa Brava es siempre uno de los destinos favoritos, contribuyendo a que Cataluña sea la región española más visitada internacionalmente. Su envidiable clima, con unas 2.500 horas de sol al año, su paisaje y sus playas, han ayudado poderosamente a lograr ese puesto.

Como lugar de paso de los diversos moradores de la Península Ibérica, conforma un área reconocida de yacimientos arqueológicos y de amplio legado histórico-cultural, pero también una región de especial atractivo para famosos y artistas vanguardistas.

El verdor de sus parajes naturales y bellos jardines se combina con sus playas de arena dorada y lo abrupto de sus precipicios junto al mar. Es además una región con curiosas fiestas tradicionales, y muy variados museos, incluyendo los de Dalí, uno de los artistas que quedaron hechizados por el encanto de esta tierra.

La Costa Brava comprende lo que es el litoral de la provincia de Gerona, que llega hasta Blanes por el sur y cuyo límite norte lo constituyen los Pirineos, con algo más de 200 km de costa entre un extremo y otro.

El clima, a diferencia de otras zonas de España, no difiere mucho a lo largo del año. Se trata de un clima mediterráneo, templado y suave, caracterizado por veranos secos y cálidos y por inviernos moderados. El promedio anual oscila entre los 14 y los 20 grados centígrados, haciendo de la zona un perfecto lugar no sólo para veranear, sino para vivir o, al menos, para establecer una segunda vivienda, que a su vez puede ser amortizada por sí sola alquilándola durante el resto del año.

Por otra parte, la Costa Brava incluye y está rodeada por muchas otras ciudades importantes e interesantes. Así pues, siendo que, como ya hemos dicho, se ubica en una posición geográfica privilegiada, está por consiguiente bien comunicada y tiene una densa red de transporte, ya sea para trasladarse en tren, autobús o coche, como también por mar y aire.

De este modo, tomando como referencia la ciudad de Blanes, podemos decir que se encuentra a tan sólo 65 kilómetros de Barcelona, a 95 de Francia y a 240 de Andorra. Además, Gerona, con su casco histórico, se encuentra a 40 km., y, dada su situación de puente de tránsito entre la Península Ibérica y el resto de Europa, desde ella puede alcanzarse fácil y directamente cualquier ciudad europea.

De todas formas, si usted no dispone de vehículo propio, tiene a su servicio cruceros, trenes turísticos que recorren las ciudades, excursiones en grupo con visitas guiadas y rutas diversas.

Entre la variada gama de servicios que oferta la Costa Brava se encuentran balnearios, aguas termales, saunas y Spa’s, si su intención es la de relajarse en cualquier época del año y recuperar la tranquilidad que nos roba la gran ciudad.

Si por el contrario, lo que le gusta es el “descanso activo”, existe toda una serie de deportes que son practicados en la zona: golf, cicloturismo, hípica, esquí, caza, pesca, senderismo, y numerosas actividades acuáticas como submarinismo, natación, windsurf, kitesurf y vela.

La zona también cuenta con centros de aventura para descargar mediante emociones intensas la tensión acumulada, entre los cuales habría que citar, entre otros, el famoso parque acuático de Lloret de Mar, donde la diversión y la producción de adrenalina están aseguradas.

Sin embargo, eso no quiere decir que la oferta turística de la Costa Brava se reduzca a un turismo vacacional de sol y playa, o un turismo cultural, rural, gastronómico, etc. ¿Que no quiere desconectarse del todo? Ningún problema; hay centros de Congresos y ferias profesionales para quienes quieran realizar un turismo de negocios.

También hay rutas de compras, puesto que pocas ciudades pueden presumir de tener tantas atracciones y ser al mismo tiempo tan baratas.

Pero, sobre todo, entre las ciudades de la Costa Brava que merecen ser destacadas están Lloret de Mar, Blanes y Tossa de Mar.

A pesar de su tamaño relativamente pequeño, estas ciudades abarcan en poco terreno muchas de las instalaciones de las grandes ciudades. En ellas podrá encontrar las más importantes discotecas, salas de fiesta y casinos, teatros y auditorios, así como espectáculos y festivales en plena calle, además de un largo etcétera.

Lloret de Mar

Población de 40.000 habitantes, es uno de los lugares más visitados de la costa mediterránea española. Su parque acuático, Water World, es uno de los más grandes de España. Aquí se encuentran los mayores y más conocidos balnearios de la Costa Brava. Es una ciudad repleta de restaurantes, bares y grandes discotecas y salas de fiesta, donde acuden famosos DJ’s. Dispone además del mayor casino de la costa española. Llaman la atención sus bellísimas playas de arena granulada, la estatua de “la dona marinera”, la iglesia gótica de Sant Romà con sus añadidos modernistas, sus yacimientos arqueológicos del pasado íbero y romano de la zona, como los del poblado íbero de Castellet del siglo III a. C., y el castillo d’en Plaja (en realidad, una residencia privada que data del año 1935, construida para el industrial catalán del mismo nombre).

Blanes

De tamaño similar, esta antiquísima ciudad cuenta hoy con mucha vida nocturna, con 4 km. de playas de gran belleza, con varios jardines botánicos de exóticas plantas, un zoo marino con espectáculos de delfines, un tren turístico que hace un tour por la ciudad, etc. Su punto más elevado es el del castillo medieval de Sant Joan, del siglo XI. El islote unido a la costa de Blanes mediante un istmo simboliza el comienzo de la Costa Brava por el sur.

Tossa de Mar

La ciudad es muy pequeña, con apenas 5.000 habitantes, pero ello no ha impedido que su belleza llamara poderosamente la atención de mucha gente, hasta el punto de que varias películas importantes han sido rodadas en la localidad y muchos pintores la han inmortalizado en sus cuadros. Si bien al principio del siglo pasado sólo los europeos ricos podían permitirse descansar allí, hoy sus precios son mucho más accesibles. Sus playas son de una arena mezcla de grano fino y grueso. Su Vila Vella es un recinto amurallado medieval del siglo XII que tenía por finalidad evitar los ataques de los piratas. Su pintoresca ruta del camino de la guardia se ha conservado bastante bien. Cerca de allí se sitúa una villa romana del siglo IV.

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